martes, 7 de marzo de 2017

MANIFIESTO POR UNA CASA DE CAMPO


Mientras el centro de España se está despoblando, por la falta de inversiones reales de nuestros gobernantes en los pequeños pueblos que permitan una vida digna en los mismos, se está apostando por concentrar a toda la población en la ciudad de Madrid y su área.
La economía española sigue ciega en ese modelo “ladrillista” irracional que nos ha llevado a la mayor crisis económica y social de nuestra historia moderna. No se ha fomentado la imaginación para apostar por un modelo diferente que no sea el de “pico y pala” basado en la construcción masiva de viviendas e infraestructuras. Además, cabe preguntarse. ¿Es necesario seguir construyendo más viviendas en una ciudad con 153.000 viviendas vacías según datos oficiales? No sería más sensato rehabilitar los barrios, arreglar y sustituir las viviendas de peor calidad. En los distritos de Vallecas y Vicálvaro están sin terminar los últimos desarrollos urbanos realizados, como es el caso del Ensanche de Vallecas o El Cañaveral, con grandes déficit en infraestructuras y equipamientos sociales que quedan pendientes.
En esta línea de pensamiento, consideramos que la construcción de 22.000 nuevas viviendas, polígonos industriales y centros comerciales en el desarrollo urbanístico de Los Berrocales es un gran despropósito y producirá una herida irreparable en el maltrecho sureste de Madrid. Espacios naturales como el cerro de Almodóvar o el arroyo de los Migueles se verán arrinconados y perderán su conectividad ecológica con el parque regional del Sureste. Valores culturales como la necrópolis visigoda o los yacimientos paleolíticos se pueden ver destruidos para siempre. Nuestro paisaje será devastado y el suelo natural se verá colmatado por el cemento de manera irreversible para la posteridad.
Pero Los Berrocales son sólo una parte de lo que se nos viene encima, detrás vienen otros desarrollos como Los Ahijones, Los Cerros, La Centralidad del Este y Valdecarros, en total más de 105.000 viviendas nuevas, que junto con los barrios ya levantados El Cañaveral y el Ensanche de Vallecas suman 70 millones de metros cuadrados construidos, y suponen el agotamiento total del suelo libre disponible en el Sureste de Madrid.
Nuestros barrios del Sureste están en una zona de alta degradación medioambiental con infraestructuras viarias por las que pasan a diario cientos de miles de coches, los niveles de contaminación por partículas en suspensión más altos de Madrid debido al tráfico y la actividad minera, y el mayor foco de contaminación ambiental en Madrid: la Incineradora de Valdemingómez donde se quema toda la basura no reciclada de Madrid. Además de ser la zona tradicional de vertederos legales e ilegales, canteras y escombreras.
Por el contrario, el Sureste de Madrid es la única zona de la ciudad que no dispone en su entorno de un espacio natural. A diferencia del resto de la ciudad aquí no hay parques como El Retiro, Juan Carlos I, Felipe VI, La Dehesa de la Villa, Madrid Río o el Parque del Oeste ni por supuesto zonas naturales como la Casa de Campo o el Monte del Pardo.
La función social y urbanística de esta zona de Madrid se limita a ser barrios dormitorios de trabajadores y áreas de evacuación de residuos e infraestructuras contaminantes de la ciudad.
Por eso, nos rebelamos frente a esta situación, esta injusticia histórica con el Sureste de Madrid que hoy nos amenaza con mayor degradación ambiental. En el Sureste no queremos más contaminación, más infraestructuras contaminantes, más autovías de circunvalación, más concentración poblacional, más estafas a cooperativistas, más barrios inacabados, más especulación, más ladrillo y una nueva burbuja inmobiliaria.
En lugar de los nuevos desarrollos urbanísticos necesitamos convertir sus terrenos en una verdadera CASA DE CAMPO, un espacio natural libre de hormigón y coches, un pulmón para esta zona, una espacio de aire limpio que nos conecte con la Naturaleza, que reforeste los encinares ancestrales, que recupere las agresiones al manto vegetal, que depure los arroyos contaminados, que permita usos agrarios tradicionales como el pastoreo, que proteja la fauna, la flora y los restos arqueológicos de la zona. Por esto merece la pena luchar, defender el futuro de la zona y la dignidad de los que la habitamos.
Por una vida más digna y un medio ambiente limpio, contra la especulación urbanística que terminen los barrios inacabados, por un espacio natural, POR UNA CASA DE CAMPO PARA EL SURESTE DE MADRID. Luchando, SÍ SE PUEDE.
Madrid, 3 de marzo de 2017

1 comentario:

  1. Desde la Candidatura de Unidad Popular "Somos Velilla" nos Adherimos a este manifiesto.

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